Palmeras en la nieve

Palmeras en la nieve
03 Ene
12:43

Los que me conocen saben que hace años desterré el cine español de mis prioridades, sencillamente porque me niego a financiar con un solo euro de mis bolsillos a una industriaPalmeras_en_la_nieve-cartel a la que el espectador le importa más bien poco y que vive (muy bien, por cierto, aunque estén todo el día lloriqueando) de las jugosas subvenciones públicas y no de las películas que hacen, la mayoría sin ningún interés y casi todas ambientadas en el franquismo, la posguerra, la guerra civil y vuelta otra vez la burra al trigo. Así que hasta que el sistema no cambie y empiecen de verdad a realizar películas buscando el interés del espectador en vez de tratar de hacer realidad sus pajas mentales, yo seguiré de baja de este entuerto.

Pero como resulta que para todo hay siempre una excepción, mi mujer y yo nos dejamos convencer por una amiga que había vivido durante varios años en Guinea Ecuatorial para ir a ver Palmeras en la Nieve, una película ambientada en este país durante la época colonial española pero que no pudo ser grabada en el país africano por la dificultad para conseguir los permisos necesarios en un país que no se distingue precisamente por ser un paraíso de las libertades, por lo que los exteriores se grabaron en Colombia y en las Islas Canarias. Debo decir que jamás he estado en Guinea y no conozco sus paisajes, pero los escogidos para la grabación de esta película sin duda eran preciosos.

A ver que os cuento yo de esta película… es entretenida y a pesar de que dura alrededor de dos horas y media en ningún momento se hace pesada ni se le atascan a uno las posaderas en el sillón. Eso es quizás lo más positivo que se puede decir de ella, porque ya os advierto que si vais al cine buscando saber algo más de la historia colonial española, vais apañados. Como la película está basada en una novelita rosa escrita por Luz Gabás, toda la historia se basa en contar las andanzas amorosas del colono español Kilian (Mario Casas) y la indígena Bisila (Berta Vázquez). Y como parece ser que la historia está basada en hechos reales pues nos tendremos que creer que cosas así suceden en la realidad, aunque a mi (descreído que es uno) me cueste asumirlo.

Los protagonistas en uno de los momentos más importantes de la película. Un poco más de historia sobre cómo se llegó a eso hubiera estado bien

Los protagonistas en uno de los momentos más importantes de la película. Un poco más de historia sobre cómo se llegó a ese punto hubiera estado bien

Quizás lo peor de la película son los saltos temporales del guión, que pasan de golpe 5 años sin darte ninguna explicación de lo que ocurrió. Y sinceramente, por mucho que esto sea una historia de amor, al ambientarla en la Guinea colonial española deberían de incidir un poco más en cómo se fue gestando una independencia no querida por la mayoría de los guineanos e impuesta por la ONU, más por presiones de las potencias que ya habían perdido sus colonias africanas (ya sabéis, si no las tengo yo el de enfrente tampoco) que por beneficio de los habitantes de Guinea, que desde la independencia y a pesar del descubrimiento de petroleo y gas en su subsuelo, ha retrocedido en libertades y en calidad de vida de forma alarmante desde que los españoles se fueron en 1969.

Me vuelvo a la película, que se me va la olla a la historia. Que le voy a hacer, es una de mis pasiones. A ver, los actores; Mario Casas en su línea, enseñando pecho a la mínima y hablando bajito y tímido, vamos como en cualquier serie de televisión de las que hemos visto hasta ahora. Berta Vázquez está excelente en su papel de Bisila, mientras Adriana Ugarte está horrible en su papel de sobrina de Kilian (ni me acuerdo de su nombre en la ficción), sobreactuando de forma constante y con un papel que no se cree nadie en toda la película, rematándolo con una escena final totalmente prescindible y absurda. No acabo de entender que aparezca como actriz principal de la película cuando claramente su papel es de secundaria. Pero bueno, supongo que tendrá un buen agente.

Emilio Gutiérrez Caba, soberbio en su papel de padre de Kilian y Jacobo

Emilio Gutiérrez Caba, soberbio en su papel de padre de Kilian y Jacobo

Ah, he dicho secundarios… pues mira, quizás de lo mejor de la película, más naturales que los actores principales. Eso sí, quizás la película hubiera estado algo mejor si no se hubieran utilizado tantos estereotipos alejados completamente de la realidad. Y no lo digo yo, lo dice alguien que vivió allí y que no se vio representada en muchas de las escenas de la película. Pero ya sabéis lo que es el cine español, la idea de los guionistas siempre es la acertada aunque se aleje años luz de la realidad social de la época.

El-amor-prohibido-de-Mario-Casas

Escena de la película con los dos hermanos, Jacobo (Alain Hernández) y Kilian (Mario Casas)

No os voy a contar nada de la trama, pero simplemente os diré que hay escenas que no se comprenden muy bien o que son un pelín absurdas, como la forma en la que la sobrina de Kilian encuentra a la “familia” de su tío en Guinea que es, como poco, surrealista y que provoca una sonrisa de incredulidad. O la escena en la que Simón (el “boy” de Kilian) tiene que utilizar un traductor al hablar en su idioma nativo porque prometió no volver a hablar español (¿por qué razón, si en la historia siempre se le ve feliz y contento de haberse conocido?). O el momento post-coital de los protagonistas tumbados sobre un montón de sacos de cacao, que creo que me va a hacer examinar mejor el bote de Cola-Cao a partir de ahora… y alguna otra, pero os voy a dejar que lo descubráis vosotros mismos, que ya os he adelantado bastante.

Los exteriores y los decorados son, sin duda, lo mejor de la película

Los exteriores y los decorados son, sin duda, lo mejor de la película

Pues eso, que película entretenida si no sabéis que hacer una tarde de domingo de invierno lluvioso y frío. Pero si tenéis otro plan no lo dejéis por ir a verla que siempre tendréis tiempo de hacerlo más adelante. Y si no tranquilos que en seis meses (o menos) la tenéis ya en la tele y gratis, así que la decisión es vuestra.

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