LOS REYES DE LEON 

2ª MITAD DEL SIGLO X

(951 - 999)

Avances cristianos en los siglos IX, X y XI


Ordoño IIIOrdoño III (951-955) fue un Rey prudente y un hábil estratega. Sin embargo tuvo que enfrentarse durante su reinado no sólo a los musulmanes sino también a su hermanastro Sancho I, que intentaba conseguir el trono. Este consiguió convencer a su tío, García Sanchez I de Navarra y al Conde de Castilla Fernán González (curiosamente suegro del Rey) para marchar contra León. Sin embargo Ordoño III consiguió derrotarles y tuvieron que retirarse. El Rey repudió entonces a su esposa Urraca y se amancebó con Elvira Peláez, hija del Conde Pelayo González, con quien tuvo un hijo, Bermudo II.

Aprovechando un viaje a Galicia para sofocar una rebelión que allí se había producido, bajó por la Lusitania y llegó hasta Lisboa, a la que saqueo. Abderraman III respondió con numerosos ataques por Castilla, obligando al Conde Fernán González a tener que aliarse de nuevo con el monarca leonés. Este, al haber sido rota ya la tradicional alianza que unía a navarros y a leoneses, intenta conseguir una tregua con Al-Andalus, cosa que es aceptada de buen grado por el Califa cordobés. Sin embargo en 955 le sorprendió la muerte en Zamora cuando se disponía a ir a firmar ese tratado con los musulmanes. Sus restos fueron trasladados a León y enterrados junto a los de su padre en la Iglesia de San Salvador.


Sancho I "El Gordo" (955 - 958) y (960 - 965) consiguió por fin acceder al trono ayudado por los nobles. Sin embargo intentó desde el principio quebrantar el poder de estos, lo que provocó que rapidamente perdiera los apoyos con los que contaba, llegando incluso a ser menospreciado por la excesiva gordura que padecía y que le impedía montar a caballo y manejar las armas, siendo incluso ayudado para andar. El nuevo monarca decidió no ratificar el tratado de paz al que habían llegado Sancho I "El Gordo"Abderraman III y Ordoño III, con lo que los musulmanes en represalia infringieron una tremenda derrota a los cristianos en una rápida aceifa que resultó humillante para el Rey leonés.

En el 958 el Conde Fernán González, otrora aliado suyo, fomentó una conspiración para colocar en el trono a su yerno Ordoño IV, al que había casado con su hija Urraca cuando esta quedó viuda de Ordoño III. Derrotado, Sancho I se refugia junto a su abuela Toda Aznárez y su tío García Sánchez I en Pamplona. Estos le ayudarán a recuperar el trono leonés, aunque para ello han de pactar con Abderraman III y rendirle pleitesía, ya que Navarra no era lo suficientemente fuerte como para enfrentarse sola a León. Tratado por un médico árabe, perdió los kilos que le sobraban hasta convertirse en una persona ágil y fuerte. Entonces marchó sobre León con un ejército musulman, obligando a Ordoño IV a abandonar el trono y a refugiarse en Asturias, pero por poco tiempo ya que los asturianos se sometieron a Sancho I de inmediato. En el año 960 todo León estaba de nuevo bajo su mandato.

Tras la muerte de Abderraman III (961) tanto el Rey leonés como el navarro intentaron olvidarse de lo pactado con Al-Andalus. Sin embargo el nuevo Califa Al-Hakam II exigió la entrega de las diez fortalezas acordadas. Temeroso de que Ordoño IV pudiese recibir ayuda del Califa de la misma forma que la recibió él, Sancho I promete cumplir las condiciones. Pero la muerte de Ordoño IV hará que el Rey leonés incumpla el tratado, por lo que Al-Hakam II declara de nuevo la guerra a León, infringiendo grandes derrotas a los cristianos y obligándoles a firmar la paz. Posteriormente el Conde Gonzalo Sánchez se levanta en armas en Galicia. Hacia allí acude el Rey para sofocar la rebelión. Durante una entrevista con el Conde este le da a comer unas frutas envenenadas. Sitiéndose con las fuerzas minadas, Sancho I ordena que le lleven a León, pero muere en Castelo de Miño. Trasladados sus restos a León fue enterrado en la Iglesia de San Salvador junto a su padre Ramiro II y su hermano Ordoño III. Estuvo casado con Teresa Ansurez, de la que tuvo tres hijos: Ramiro III, Urraca y Ermesinda.


Ordoño IV "El Malo" (958 - 960), que se había casado con la hija del Conde de Castilla Fernán González, fue desde el primer día enemigo de Sancho I. Aprovechando el descontento existente entre la nobleza y el Rey se fraguó una conspiración que elevó al hijo de Alfonso IV al trono. Este era vil y perverso (de ahí su sobrenombre), además de algo jorobado. Casi no se sabe nada de su corto mandato. Sólo que se enemistó con sus vasallos y que cuando Sancho I volvió para recuperar el trono tuvo que huir y refugiarse en Asturias, de donde fue expulsado. Refugiado en Burgos, perdió el apoyo del Conde Fernán González cuando este, preso de los navarros, prestó juramento de obediencia a Sancho I. Tuvo que salir de Burgos y abandonar a su mujer. Pidió refugio en Al-Andalus, donde quiso conseguir que los musulmanes le ayudasen a recuperar el trono. Sin embargo, una vez que Sancho I prometió al Califa cumplir con lo anteriormente pactado, este se olvidó de Ordoño IV. Murió en Córdoba en el año 962.


Ramiro III (965 - 985) subió al trono a la edad de 5 años. Su tutela y la regencia fueron asumidas por Ramiro IIIdos monjas, su tía Elvira Ramírez, hija de Ramiro II, y su madre Teresa Ansurez, que tomó los hábitos a la muerte de su esposo. La primera fue la auténtica Reina durante la minoría de edad del Rey. Ratificó el tratado de paz con Al-Hakam II e hizo frente a una invasión Normanda en las costas de Galicia. La subida al poder en Córdoba de Hixem II, de tan sólo 11 años, dió paso a una de las etapas más oscuras del Reino de León. El Califa se vió dominado por su visir Ibn Abi Amir y que con el tiempo sería conocido y temido en todos los Reinos cristianos por el nombre de Almanzor. Este llevó al Califato a su máximo poder y esplendor y construyó un formidable ejército con el que se dedicó a asolar las tierras del Norte. Venció a los ejércitos leoneses en todas las batallas en las que se enfrentaron. Ramiro III, ya mayor de edad y casado con Sancha, de la que no tuvo descendencia, intentó restaurar una especie de monarquía absolutista, lo que unido a las continuas derrotas frente a los moros hizo que los nobles se sublevaran y eligieran Rey al hijo bastardo de Ordoño III, Bermudo II. Este solicita la ayuda de Almanzor, lo que inclina la balanza a su favor. Ramiro III moría en 985, dejando el campo libre a su rival para sucederle en el trono.


Bermudo II "El Gotoso" (985 - 999), llamado así por padecer de gota, tuvo que soportar que, tras su victoria sobre Ramiro III, el ejército de Almanzor se quedara como fuerza de ocupación en territorio leonés, Bermudo II "El Gotoso" hasta que en 987, cansado de aguantar desmanes y tropelías, los expulsa violentamente. La respuesta de Almanzor no se hace esperar y devastó Coimbra. Siguió hacia el Norte y sitió y arrasó León, a pesar del enorme arrojo y esfuerzo que en su defensa hizo el Conde gallego Gonzalvo González. Posteriormente se dirigió hacia Zamora, donde estaba refugiado el Rey, que tuvo que huir hacia Lugo, y también la arrasó. En el 996 llegaba hasta Astorga y se apoderaba de la plaza. En el 997 saqueaba Santiago de Compostela y todos los territorios que encontró a su paso desde Viseu, lugar de partida de su ejército. Se llevó a Córdoba las campanas y las puertas de madera de la Basílica, aunque respetó el sepulcro del Apostol, pero la ciudad fue sometida al saqueo, lo que le llevó a conseguir un enorme botín. Bermudo II se vió obligado a pedir la paz, ya que tanta destrucción había hecho desaparecer toda su autoridad, de tal forma que los nobles llegaban incluso a apoderarse de sus tierras.

En el 999, agravada su dolencia de tal forma que ya no podía cabalgar y tenía que ser llevado por porteadores, moría en Villanueva, un pequeño pueblo del Bierzo, siendo enterrado en el Monasterio de Carracedo primero y en la Catedral de León después. Estuvo casado con Velasquita, hija de Ordoño IV, con la que tuvo a Cristina. Posteriormente se casó con Elvira, hija del Conde de Castilla García Fernández, con la que tuvo tres hijos: Alfonso V, Teresa y Sancha. De sus concubinas (que se creen que eran hermanas) tuvo también dos hijos bastardos, Elvira y Pelayo.